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Fútbol dividido por la Cortina de Hierro

Posted on December 30, 2009 by Horacio

Este es un artículo que escribí para La Redó! en noviembre pasado, con motivo de los 20 años de la caída del Muro de Berlín.

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El 9 de noviembre de 1989 cayó el muro de Berlín, simbolizando la caída del dominio soviético sobre Europa Oriental. Veinte años después, ofrecemos un repaso por su fútbol durante la Guerra Fría.

Hennri Cartier-Bresson Berlin Wall

“Hace veinte años dimos un salto hacia el mundo de la política como si saltáramos en aguas desconocidas… Había muchísimo entusiasmo… Uno es así cuando es joven y tiene una oportunidad que le había sido negada desde siempre, la de estar en el lugar de los hechos mientras algo nuevo se está creando.”
Jiri Ruml, un comunista checo escribiendo en 1968, durante la Primavera de Praga.

La caída del Muro de Berlín es el símbolo de un acontecimiento gigantesco en la historia contemporánea. Es el ícono del colapso del control que una superpotencia en decadencia, la Unión Soviética, ejerció sobre un grupo de países situados en el este de Europa. Es el principio del fin del mundo bipolar que caracterizó a buena parte del siglo XX. Es el cierre del siglo XX. En menos de un año, y como un efecto dominó, una tras otra se produjeron revoluciones pacíficas en Europa Oriental (menos en Rumania) que terminaron con ese mando soviético –aceptado por Occidente- que marcó uno de los ejes de la Guerra Fría.

El deporte fue uno de los mecanismos mediante los cuales la Guerra Fría operó. En esa contienda, y bajo el liderazgo de la Unión Soviética los distintos países del bloque europeo oriental alcanzaron un nivel de éxito deportivo inaudito en su historia. El fútbol no fue excepción. Países como Hungría, Polonia, Rumania, Checoslovaquia, la “rebelde” Yugoslavia y –obviamente- la propia Unión Soviética alcanzaron numerosos logros futbolísticos en la segunda mitad del siglo XX.

Archivo Bild
Selección de fútbol de Alemania Oriental en 1959

Tras la caída del nazismo y la ocupación por parte de las potencias extranjeras, la realidad alemana se vio completamente cambiada. A nivel futbolístico, Alemania Oriental tardó en organizarse un poco más de lo que tardó en declararse oficialmente la República Democrática Alemana (la del Este). Esta fue fundada en 1949 tras cuatro años de ocupación y gobierno soviético, y fue una de las tres selecciones que emergieron tras la guerra (junto a la de Alemania Occidental y a la de Sarre, de breve existencia).

Alemania Oriental jugaba amistosos contra otras selecciones de países bajo control soviético y a partir de 1958 comenzó a participar en las eliminatorias para la Copa del Mundo. Nunca fue una potencia futbolística, pero obtuvo sus mejores resultados a mediados de la década del ’70. En 1974 clasificó por primera y única vez para la fase final de un Mundial, en el que logró ubicarse entre los mejores ocho. En ese campeonato se produjo el más recordado de los enfrentamientos entre la Alemania del Este y la del Oeste. Fue, notoriamente, un triunfo 1 a 0 para los orientales ante su selección hermana que a la postre, se consagraría campeón mundial. Pero su mayor éxito lo alcanzó a nivel olímpico: obtuvo la medalla de oro en Montreal ’76. También ganó la de plata en Moscú ’80 y el bronce en Tokio ’64 y Munich ’72.

A nivel clubes, la liga de la República Democrática Alemana se organizó bajo el nombre de DDR Oberliga. Nunca fue muy competitiva y fue dominada por los equipos de Berlín, primero ASK Vorwärts Berlin, luego el Berliner FC Dynamo. Entre los dos ganaron 16 ediciones de la Oberliga. El otro gran equipo de Alemania del Este fue el Dynamo Dresden, por encima del FC Carl Zeiss Jena y el FC Magdeburg.

La estructura de clubes en Alemania Oriental era muy similar a la del resto del bloque soviético, en la que no existía la libertad de asociación que permitiese fundar un club a aquél que lo desease. En general, había tres tipos de clubes:

Los Dynamo eran clubes del Ministerio del Interior, de lazos estrechos con la policía secreta. El más famoso fue el Dynamo Berlín que dominó la Oberliga en los últimos años de su existencia.

Los Vorwärts eran clubes del Ministerio de Defensa, dependían del Ejército.

Los Football Clubs fueron creados en los años ’60 para dar competitividad a las ligas. Sólo ocho fueron creados y se los consideró clubes más o menos independientes. El FC Hansa Rostock es uno de los que actualmente conserva cierto poderío.

Las BSG, Asociaciones Deportivas de la Comunidad, por su sigla en alemán. Eran clubes esponsoreados por empresas del Estado. Eran, por lejos, los más numerosos y conformaban la red deportiva nacional de base en Alemania Oriental.

“No tenemos armas de ningún tipo. La gente corre hacia los tanques tirándoles granadas y tapándoles las ventanas. Los húngaros no tienen miedo a la muerte. Pero es una lástima que no podamos aguantar esta situación. Ahora el fuego está comenzando otra vez. Los tanques están cada vez más cerca. No podemos dejar que las personas ataquen los tanques sólo con sus manos. ¿Qué están haciendo las Naciones Unidas?”
Mensaje de telex enviado por rebeldes húngaros combatiendo contra los soviéticos citado en George Mikes, The Hungarian Revolution, 1957.

Hungría conoció sus años de gloria futbolística durante la década del ’50. Es mundialmente conocido el equipo de la delantera formada por Puskás, Kocsis, Bozsik y Hidegkuti. A inicios de la década se consolidó como uno de los equipos más fuertes del planeta, propinando goleadas por doquier a sus rivales. Fue campeón olímpico en 1952 e, increíblemente, subcampeón mundial en 1954. Ese equipo posee números impresionantes: 42 victorias, 7 empates y una sola derrota (la más dolorosa y controvertida, la final de Suiza ‘54) entre 1950 y 1956.

Ferenc PuskásEn ese año, 1956, el equipo dorado, la máquina de ganar, se desvaneció. La Unión Soviética (que ocupaba el territorio húngaro) reprimió sangrientamente a aquellos ciudadanos que reclamaban un régimen menos opresivo en Hungría. El empeoramiento de la situación interna motivó a varias de sus máximas estrellas a exiliarse y abandonar a la selección nacional, entre ellos Puskás, Kocsis y Czibor, quienes continuaron la mayor parte de sus carreras en España. Nunca más volvieron a jugar para su país, y ese fue el fin de uno de las mejores selecciones de la historia del fútbol. Ese combinado no fue tan solo bueno. Está catalogado como uno de los mejores que se haya visto jamás, e influencia del “Fútbol Total” que luego desarrollaría Holanda en la década del ’70. Con la desintegración de los Magníficos Magiares Hungría dejó de ser la potencia de primerísimo nivel que supo ser, aunque siguió siendo una selección fuerte en las décadas siguientes. Ya en los años ’80 se convirtió en el combinado de segundo nivel que actualmente es.

“Ni un buey, ni un burro son capaces de detener el avance del socialismo”.
Erich Honecker responsable de la construcción del Muro y jefe del gobierno de Alemania Oriental, 7 de octubre de 1989, un mes antes de la caída del muro de Berlín.

Yugoslavia fue uno de esos engendros multinacionales creados por los Estados Unidos, Inglaterra y Francia tras la Primera Guerra Mundial. Tras el establecimiento del orden europeo post-nazi a los yugoslavos les cayó en suerte quedar del lado soviético. Sin embargo, nunca aceptó de buena gana el liderazgo de Moscú y para el Kremlin fue siempre dificultoso controlar ese país. La Federación de Fútbol de Yugoslavia, afiliada a la FIFA después de la Primera Guerra Mundial tuvo a lo largo de su existencia una selección que, sin ser una gran potencia, practicó en determinados períodos un fútbol de gran nivel. Durante los años en los que se encontró al este de la Cortina de Hierro, Yugoslavia alcanzó resultados excepcionales a nivel olímpico obteniendo la medalla de oro en 1960, de plata en 1948, 52 y 56, y de bronce en 1984. Además terminó entre los ocho mejores en las Copas del Mundo de 1954 y 58.

Estrella Roja de Belgrado Campeón de EuropaA nivel de clubes el Partizan había sido subcampeón de Europa en los años 60. Pero el éxito y el reconocimiento universal llegó a Yugoslavia poco tiempo antes de la Ley Bosman que modificó la estructura del fútbol mundial. Fue de la mano del Estrella Roja de Belgrado, que a fines de los 80 y principios de los 90 dejó una marca en Europa. Entre 1987 y 1992 dominó el fútbol local y participó ininterrumpidamente de la fase final de la Copa de Campeones (logro no menor tratándose de un equipo de segundo orden). Y en 1991 alcanzó la gloria tras consagrarse campeón de Europa e Intercontinental. Algunas de sus más célebres estrellas eran, Prosineki, Pancev, Mihajlovic, Savicevic y Jugovic.

Esa fantástica generación de futbolistas mayormente serbios se quedó con las ganas de pelear por el título en la Euro 1992. Yugoslavia, favorita a llegar a las instancias finales, fue suspendida de la competición bajo los términos del embargo que la ONU impuso a las naciones enfrentadas en la Guerra de los Balcanes (embargo hábilmente dribleado (?) por las autoridades argentinas de la época, siempre opuestas a la opresión imperialista (?), pero no viene al caso).

“Mejores salarios. Basta de censura. Los mismos beneficios sociales que los miembros de la policía y del partido. Elección libre de los líderes de las fábricas”.
Algunas de las 21 demandas del movimiento sindical polaco Solidaridad, 1980.

El desarrollo del fútbol polaco a partir de 1945 no fue muy diferente del de otros países bajo dominio soviético. Su selección participaba de competencias oficiales, pero a nivel amistoso se enfrentaba mayoritariamente con otras naciones del bloque. Tradicionalmente una selección de segundo orden, Polonia alcanzó sus años dorados en la década del ’70. Bajo la conducción de Kazimierz Górski Polonia se consagró campeón olímpico en 1972, subcampeón olímpico en 1976 y se ubicó tercero en la Copa del Mundo de 1974. Ya sin la dirección de Górski Polonia terminaría tercera en España 1982, por encima de Francia.

Grzegorz LatoGrzegorz Lato brilló en Alemania ’74 donde logró ser máximo goleador con 7 tantos. Era un silencioso delantero derecho de poco afecto por las declaraciones llamativas, pero muy efectivo al entrar al área. Es el jugador con más presencias en la historia de su país y tiene tres goles menos que el máximo goleador de la selección polaca: Wlodzimierz Lubanski, el héroe de la medalla dorada en Munich ’72. En España ’82 aparecería la última gran estrella del fútbol polaco: Zbigniew Boniek. Había sido parte del plantel polaco que participó de Argentina ’78, pero explotó en España donde marcó cuatro goles en seis partidos. Luego se convirtió en el primer polaco de menos de 30 años en ser autorizado a jugar en una liga fuera del bloque y fue transferido a la Juventus de Italia donde formó una recordada dupla con Michel Platini.

Steaua Bucarest Campeón de EuropaLa selección de Rumania alcanzó sus mejores resultados en los años ’90, cuando ya había caído la Cortina de Hierro. La clasificación a los Mundiales ’90, ’94 (donde fue cuartofinalista) y 98 son un momento único en la historia del fútbol de ese país. Pero la generación de futbolistas que brilló en los 90 comenzó a gestarse a mediados de los ’80, cuando el Steaua de Bucarest, el club del Ejército Rumano, logró armar un equipo que llegó a consagrarse campeón de Europa en 1986 y subcampeón en 1989. Allí operaba, supuestamente, el hijo del líder rumano, Nicolae Ceausescu. La obligación de que cada club dependiese de un sindicato u órgano gubernamental, sumada a la imposibilidad de que existiese nada parecido a un “mercado de pases” hacía que los futbolistas migrasen hacia los equipos más poderosos del país muchas veces contra la voluntad de los más débiles. Lacatus, Iovan, Balint, Petrescu, Gheorghe Popescu y fundamentalmente Gheorghe Hagi son algunas de las estrellas que jugaron en el Steaua que a fines de los 80 alcanzó fama internacional.

Se podría seguir hablando mucho más sobre el fútbol de Europa del Este. Es un fútbol riquísimo, no sólo en calidad y triunfos, sino también en anécdotas e historias dignas de contarse. El nivel de desarrollo futbolístico que alcanzó fue inédito durante la segunda mitad del siglo XX. En el fútbol olímpico, por ejemplo, arrasó literalmente con el medallero, ganando absolutamente todas las ediciones entre 1952 y 1980 y quedándose con 21 sobre 24 medallas disponibles en ese período. Hay selecciones y clubes que ni antes ni después de la Guerra Fría lograrían triunfar en el fútbol y que, aunque sea brevemente, alcanzaron la gloria. Aunque no es menor recordar que ello se produjo durante un período histórico en el cual una superpotencia se disputó el mundo, un botín de guerra, con otra más débil desatendiendo los intereses de buena parte de la humanidad.

“No es una solución muy agradable, pero un muro es muchísimo mejor que una guerra.”
John F. Kennedy, ex presidente de los Estados Unidos, 1961.

2 to “Fútbol dividido por la Cortina de Hierro”

  1. intercambiamos enlaces ?

  2. horoscopos says:

    Ya mismo estoy agregando este sitio a mis favoritos. muy buena info.



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